miércoles, 31 de enero de 2007

De parte de mis nervios

Mis nervios no para de hacerme las siguientes preguntas: ¿Qué le pasa a la gente?, ¿Qué les pasa a las cosas? ¿Esto es normal...o...me enteré de cómo son las cosas demasiado tarde para aceptarlo?
Un "Así son las cosas y así se las hemos contado" no hubiera estado mal hace algún tiempo.
Seguro que os habeis dado cuenta, porque no sereis tan tardíos como yo para esto, de que algo raro pasa...y no huele nada bien.
Tu vas conduciendo por una carretera secundaria felizmente y, sin posibilidad de adelantar, te topas con un coche tortuga. Después de varios minutos a la espera de obtener visibilidad suficiente para realizar un adelantamiento seguro, se presenta la oportunidad, y sin peligro (q no es poco). Avisas al conductor del coche tortuga mediante el intermitente izquierdo de tu intención de adelantar. El conductor del coche tortuga te indica con su intermitente derecho que puedes pasar tranquilamente...y en una fracción de segundo, el conductor del coche tortuga se convierte en un psicópata asesino con el agravante de nocturnidad y (creo) premeditación cuando te dispones a adelantarle e intenta echarte fuera de la carretera girando el volante bruscamente contra ti!!! La alebosía la aporté yo, porque despues de adelantarle a duras penas y de que se me quitara el miedo a morir descargué toda mi colección de insultos y cagamentos en esa calva que se adivinaba por el reflejo de la única farola existente en la carretera. Pobrecito mi espejo retrovisor, lo que ha tenido que aguantar mientras miraba en él el reflejo de la calva del conductor psicópata del coche tortuga.

Otro día, tienes que aguantar que una cajera de un supermercado se ria de tu madre a la cara por defender su sitio en la cola frente a una señora que sin razón alguna mantenía que el sitio era suyo (¿pero de dónde sale usted señora?), o que unos gitanos le peguen un tortazo a una niña pequeña para quitarle los cacahuetes (la niña pequeña era yo, y ellos eran más pequeños), o tener que aguantar insultos de los vecinos de al lado por el ruido que has echo a las 4 de la mañana, cuando tú, a las 4 de la mañana, naturalmente, estabas durmiendo, o escuchar los continuos cotilleos sin sentido de las viejas en el portal que ni siquiera saben de quién están malhablando, hasta que hablan de ti, y entonces...ay! entonces sí que se enteran de quién estaban hablando... o que vayas a una escuela de pago a que te enseñen una profesión (la única que te gusta) y cuando ya has adquirido el suficiente nivel como para ser competencia para el profesor te ofrezca cada día una guerra psicológica para que te pires y no le amargues la existencia pensando que tú puedes vender más que él, e intentando convencerte de que esto que quieres hacer no tiene ningún futuro (¿ y tú, zoquete... no me digas que trabajas por amor al arte!!!?).

Cosas como éstas, compañeros, os habrán pasado a vosotros también, y vuestros nervios lo habrán sufrido.
Pero no vale echar la culpa a los demás, porque si reflexionais un poquito, seguramente alguien alguna vez ha tenido que aguantar un mal día tuyo, un despiste, una mala acción, una neura o una mirada que por muy enfadada que le pareciera al que te mira, en realidad es que solo te molestaba el sol...

Con el tiempo, todo tiende a volverse más feo, incluso alguien que suele ser feliz y amable, pero que el roce con la mala gente (o con la gente normal en un día malo) se vuelve...se vuelve como ellos.
Todos tenemos la culpa de que todos tengan la culpa.

Todo tiene su "¿por qué...?", pero no todo tiene su "porque..."

Besitosssss

2 comentarios:

dha dijo...

me ha molado pero sinceramente no lo pillo, me lo leere maña que tal vez sea lo mejor.

besos

coco dijo...

Cariño, necesitas un kit-kat.